PINTURA

EXILIO

FAMILIA Y EXILIO
Por Cecilia Falabella

El viernes 16 de julio a las 19 hs. se inauguró la muestra de dibujos y pinturas de la artista plástica María Giuffra, la cita tuvo lugar en PSOE Juan Domingo Perón 940, CABA.

Lejos de querer hacer política, María, que titula su muestra “Familia y exilio” la utiliza como herramienta con la cual manifiesta a través de ella las huellas que dejaron en su vida y en la de muchas familias, las consecuencias de una Argentina en dictadura militar a mediados de la década del 70, llena de violencia y represión. Como contrapunto a esa época sangrienta donde la palabra y los pensamientos eran destruidos cobardemente con solo apretar el gatillo, sin lugar al debate o a la reflexión, María, elige para comunicarse lo que antes se destruía, la cultura, el arte, la palabra escrita en sus telas. Son su arma pacifista sin balas ni sangre, con la que intenta subsanar de algún modo la ausencia y el dolor de lo que aquella época, sin aviso y sin permiso, le quitó.

¿Como se le explica a un niño que su padre ya no está porque pensaba distinto de algunas personas?, o ¿Por qué tener que adaptarse a otra cultura y otro idioma por la necesidad de abandonar el país amenazados con persecuciones y secuestros, y por la falta de libertad de expresión?

La ausencia, el dolor, la impotencia de un niño ante tal arrebato, las marcas sociales que dejaron en su vida siendo ya adulta, todo, queda inmortalizado en la tela, en el color, en las texturas de sus pinturas, como queriendo materializar esa ausencia en sus cuadros o llenando ese vacío con extensas horas de trabajo en su taller.

Imágenes y frases escritas sobre la tela interactúan en la obra y se complementan, enviando un mensaje con el que dialoga el espectador. Niñas solitarias buscando entre sus juguetes tristes aquello que ya no regresará. O inmersas en un espacio de color blanco, un blanco que tal vez transmita la pureza que tiene una niña, su ingenuidad, pero también un blanco lleno de texturas y cargado de materia, generando una atmósfera pesada, densa, carente de identidad, llena de ausencia, un blanco por el que la niña transitará el resto de su vida. La nena pintada en la obra mira hacia la izquierda, hacia el pasado, con un dejo de melancolía y dolor en su rostro por lo que no pudo conocer, por lo que no le pudo decir, enseñar, por lo que no la pudo amar.

María desarrolló una serie iconográfica que suele acompañar a sus niñas en la mayoría de las obras, dibujados con apenas una línea en carbón o crayón de colores: soles, animalitos, muñecas, plantas etc, pocos de ellos se ríen, la mayoría tiene como boca una línea horizontal o curvada hacia abajo, están bañados por un cielo aguado que no para de chorrear, como símbolo de lágrimas o sangre que se derraman sobre ese mundo infantil que llegan a tocar la tierra donde la niña está parada, donde también se ven algunas cruces, puede que sean cruces relacionadas con la muerte, con la desaparición de ese ser tan especial.

Como el blanco también se ven en algunas imágenes la presencia de colores cálidos, colores que guardan en su memoria el calor de un clima ajeno a la Argentina, que transitaba su segunda dictadura militar allí por mediados de los años 70, lejos de sus raíces. Son los colores y el calor del exilio.

Como una paradoja de la vida María Giuffra se revela ante tanto dolor y usa aquello que se reprimió como medio de expresión. Una frase escrita en uno de sus dibujos muestra claramente esta elección. La imagen está compuesta por la madre con la boca borrada en el costado derecho de la obra, la nena en el centro, el padre en el costado izquierdo, y en ese orden está escrito debajo de cada uno de ellos: “La palabra que se calla, la palabra que se dice, la palabra que se ignora”. María es “la palabra que se dice” y sus obras son el fruto con el que hace su propia revolución.

La exposición podrá verse de lunes a viernes de 10.30 a 13hs y de 16 a 19hs en J.D.Perón 940. PSOE. Desde el 16 de julio hasta el 16 de agosto, 2010.